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Dios y la Ciencia ¿Quién tiene la Razón? Creacionismo vs. Evolucionismo

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Re: Dios y la Ciencia ¿Quién tiene la Razón? Creacionismo vs. Evolucionismo

Mensaje por nick7777 el Miér 15 Ene - 0:04

Es lo que digo:los "científicos" de la evolución se pasan por el forro cosas como las citadas respecto a las "mutaciones",que,en medicina,casi todas las observadas resultan negativas para la especie en la que se experimenta,¿cuanto tiempo se requeriría para que se diesen esas "mutaciones positivas"?, la casuística médica y la genética evidencian  que casi siempre ques e inducen mutaciones ,no dán "adaptaciones" relevantes sinó mutaciones degenerantes ,nocivas incluso ,para esa especie,mutacione sestilo "hombres  X",no se han visto hasta ahora ,ahora bien,supongamos que se  dé ,¿y cual sería la probabilidad de que dos individuos con ese gen mutado,coincidiesen en el tiempo y el espacio y fuesen homocigotos para garantizar la transmisión de ese gen?,sin calcularlo,no puedo aseverar nada,pero "a vuelo de pájaro" ,me parecen extremadamente remotas ,más aún suponiendo que "mutamos" de un pool de población inicial de protobiotes extremadamente baja y orgánicamente "simples".

Vayamos arriba en el "árbol dela vida",las ramas se han multiplicado ,así que multipliquemos la cifra abismal obtenida de la probabilidad de que evento tan improbable como uan mutación "benigna",se fije y propague como característica dominante de una especie, por cada especie viva...teóricamente en ele interín,debería haber una miríada de fósiles que evidenciaran esos estados de evolución paulatina d etales caracteres fenotípicos "exitosos" o "mutaciones buenas",pero sorprendentemente,no hay tales,el dientes de sable no originó al león o al tigre..etc..


Última edición por nick7777 el Miér 15 Ene - 0:12, editado 1 vez
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Re: Dios y la Ciencia ¿Quién tiene la Razón? Creacionismo vs. Evolucionismo

Mensaje por Tato el Miér 15 Ene - 0:08

@Imhotep escribió:Tato.
Primero, haz el favor de no embasurar el tema con provocaciones y faltas de respeto, la burla contra Chávez está de mas.

En cuanto a la parte seria de tu escrito, totalmente de acuerdo, los dos aspectos que definen anatómicamente y fisiológicamente la capacidad de un cerebro son el tamaño y la cantidad de conexiones neuronales en el córtex (la materia gris, que en el ser humano es un porcentaje mayor del cerebro que en cualquier otro animal.muchos investigadores del cerebro, (neurólogos, Neuroquímicos,etc.) sostienen que solo usamos un porcentaje mínimo de nuestra capacidad cerebral; no están de acuerdo en cuanto, las cifras varían entre 4 y 10%.

.

eso es mentira, nosotros usamos todo el cerebro, solo hay que ver la actividad de las circunvoluciones con un tac  affraid 
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Re: Dios y la Ciencia ¿Quién tiene la Razón? Creacionismo vs. Evolucionismo

Mensaje por Imhotep el Miér 15 Ene - 1:45

Cevares y Nick777.
Empezaré por decirles que la razón de que los demás carroñeros, incluyendo los que estaban equipados para acceder a la médula osea no desarrollaran mejores cerebros (o no lo bastante mejores), es porque no tenían pulgares oponibles (una mutación que para ser efectiva requiere una mayor coordinación ojo - mano y por lo tanto un mayor desarrollo del cerebro para lograrla (eso apareció en los primeros prosimios, como los actuales lémures).   Es probable que ya nuestro ancestro común con el chimpancé hubiera desarrollado coordinación suficiente para manejar herramientas sencillas, pero solo "Homo" y posiblemente una o más especies de Australopitecinos (la anatomía osea de su mano podría decírnoslo) desarrolló el "agarre de presición", además del "agarre de fuerza" de los Chimpancés y demás Antropoides, que pueden manejar un hacha, pero les resulta casi imposible manejar un bisturí, aunque entendieran su uso, porque la anatomía de sus manos y su cerebro, no se los permite.   Lo cierto es que la mano existía entes que se desarrollara el cerebro; la necesidad de usarla eficientemente hizo que se seleccionaran los individuos que desarrollaran las zonas del cerebro que la dirigen; el "agarre de precisión" requirió un desarrollo neuronal un poco mayor y a partir de allí, solo fue necesario un pequeño aumento en el número de conexiones neuronales, para que un Da Vinci habilis desarrollara la capacidad para imaginar una herramienta y la forma de golpear una piedra con otra de la forma correcta para hacer realidad su imaginación... y le enseñara a sus congeneres.   A partir de allí, ocurre una verdadera catarata de eventos neurológicos cuya velocidad aumentó cada vez mas exponencialmente hasta hoy.en que tenemos incluso la capacidad de modificar drásticamente nuestro entorno.

Sobre las mutaciones, genéticas  es a partir del descubrimiento de la función del ADN  que se ha avanzado es ello; a ver si puedo simplificarlo de manera que hasta yo lo entienda.

1º las mutaciones ocurren como errores en la copia de las cadenas de ADN cada vez que una célula se divide; está confirmado que se producen a un ritmo constante, con la diferencia que en una especie de bacteria pueden pasar 3 generaciones en un día mientras que en los animales superiores más grandes pasan décadas entre una generación y la siguiente.

2º la mayoría de las mutaciones no se observan (expresan) en el fenotipo y por lo tanto, la Selección Natural no actúa sobre ellas.   El resto de las mutaciones, al no ser afectadas por la selección natural son neutras para los efectos de la supervivencia.

3º solo un ínfimo porcentaje de las mutaciones que afectan al Fenotipo son positivas; la mayoría son negativas para la supervivencia y, por lo tanto, difícilmente se transmiten a la descendencia; unas pocas, son neutras y no afectan la supervivencia del individuo y también se transmiten a la siguiente generación.

3º Una mutación, como la resistencia de una bacteria a un antibiótico es neutra, mientras no está presente este en el medio, pero, en el momento en que agregamos el antibiótico al cultivo, pasa a ser positiva y solo esa bacteria sobrevivirá y se reproducirá y sus descendientes heredarán esa resistencia.

Hoy en día, los eslabones perdidos no se consideran posibles,   La moderna Teoría de la Evolución considera que esta se produce en mosáico, es decir, que no todas las características fenotípicas evolucionan a la misma velocidad, por lo tanto,la evolución es dispareja y es imposible (o al menos casí) encontrar una especie que sea exactamente intermedia para todas sus características, entra la que le precedió y la que le sigue en el mapa evolutivo.   La búsqueda de eslabones perdidos es una de las trampas cazabobos favoritas de los creacionistas y es Biológicamente engañosa; el Archaeopterix lytographica (espero haberme acordado bien del nombre de la especie) parece un eslabón perdido bastante prometedor, pero algunas características del fósil, indicarían que ni siquiera está en la linea directa entre los Dinosaurios y las aves (vaya, que es solo un primo).

Nickk777.
Hace 20 años te habría dicho que el azar no tiene leyes (salvo quizás que no puedes reproducir dos veces la misma secuencia de hechos fortuitos; pero hoy en día, cosas como la Teoría del Caos y la Teoría de Fractales, quizás terminen demostrando que existen leyes hasta dentro de la Anarquía mas esquizofrénica.
La Diferencia entre la  teología y la ciencia, es que efectivamente, la Teología nos cuenta un cuento y nos exige creer en él aunque toda la evidencia diga que es falso.   La Ciencia observa hechos reales, se pregunta acerca de ellos, elabora respuestas y explicaciones posibles (hipótesis) y luego trata de demostrar que estas son falsas (Popper) y si no lo logra, las considera verdaderas (o sea Teorías) y las usa como herramientas de predicción, mientras no aparezca un hecho que las falsee y cuando eso pasa, se busca la razón del fallo, se corrige la Teoría si ello es posible, o simplemente se la desecha y se  busca una explicación (hipótesis, luego prueba, luego Teoría) que funcione mejor que lq descartada.   La ciencia no es una historia más o menos bonita o sangrienta, es una metodología para aproximarse a la verdad, y por eso, llega a ella, o cada vez mas cerca de ella, mientras la Teología da palos de ciego, y cuando se acerca a la vedad, es por accidente.
Sobre porque coexistieron varios Homínidos en África, la mayoría de los Paleoantropólogos y Paleoecólogos opina que porque el medio ambiente permitió el desarrollo de especies mas especializadas cada vez, que es el camino que al parecer siguieron los Australopitecinos; pero cuando ocurrió un cambio drástico en el ambiente, las especies más especializadas, no pudieron adaptarse al repentino cambio, que destruyó sus nichos ecológicos, y solo quedo la especie más generalista, que en las condiciones anteriores tenía que competir en desventaja con los especialistas, pero fue capaz de adaptarse mejor a las nuevas condiciones.   No tengo a mano la información detallada ahora y estoy demasiado cansado para buscarla. Se las debo.

Nick, me encantó la foto de "El Pensador" de Rodin saurus, creo que la composición se ve con más vitalidad que la versión mamífero. Very Happy Very Happy Very Happy Very Happy Very Happy Very Happy 
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Re: Dios y la Ciencia ¿Quién tiene la Razón? Creacionismo vs. Evolucionismo

Mensaje por Imhotep el Jue 16 Ene - 17:00

Zuhe.
En Wikipedia y en otras páginas de ciencia (incluso mucho más serias) de Internet hay información interesante sobre la Teoría del Campo Unificado; si consultas su contenido, verás que si existen puntos de contacto (o mas bien de controversia) donde ambas Teorías chocan, puntos que son claves pare el desarrollo de una Teoría de Campo Unificado que unificaría en una la Física de lo Macro y la de lo Micro.

Una aclaratoria, La Teoría de la Relatividad demostró ser muy superior a la de la Gravitación Universal.   La razón de que se siga usando la Teoría de Newton a pesar de que existe una Teoría muy superior, es que, para la mayoría de los cálculos (por ejemplo problemas de aceleración a bajas velocidades), el margen de error de la Teoría de Newton, a pesar de ser mucho mayor que el que nos da la Teoría de Einstein, es tan pequeño que, para la mayoría de las aplicaciones diarias, es irrelevante y es mejor usar la herramienta mas simple en lugar de la más precisa.
Si tuviéramos que calcular problemas que implique largos períodos de tiempo y velocidades cercanas a la de la Luz, entonces debemos usar a Einstein, porque Newton no toma en cuenta factores como la dilatación, espacio-tiempo, y la perdida de volumen y aumento de la masa. Es como si salieras a cazar (yo no cazo, porsia) y debieras decidir, en base al tipo de presa que buscas, si te llevas un rifle calibre 22 o un rifle para elefantes; por supuesto, si vas a cazar conejos, usas el 22, no el de elefantes.
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Re: Dios y la Ciencia ¿Quién tiene la Razón? Creacionismo vs. Evolucionismo

Mensaje por Imhotep el Miér 22 Ene - 13:09

El Diseño Inteligente, Es la última intentona de los creacionistas de darle un barniz científico a una hipótesis que nada tiene que ver con la evidencia biológica.
Vuelvo a insistir.

1º Es anticientífico el declarar que una hipótesis es una Teoría válida a la cual debe amoldarse la realidad; al contrario, es la Teoría la que debe demostrar su validez, siendo confrontada con los hechos reales y demostrando que es una explicación "que funciona" de los mismos.

2º Desde la perspectiva Biológica, la existencia de una inteligencia que dirige la Evolución no puede ser apoyada, ni negada, porque está más allá del campo de trabajo de la Biología.   Por lo tanto es inútil pretender hacer de Dios un postulado de ninguna teoría Biológica.

3º Hasta ahora, la Biología (y toda la ciencia en General) han encontrado explicaciones a los fenómenos que estudia, que no requieren la presencia, ni la actuación de ninguna voluntad Inteligente.   Esto no quiere decir que Dios exista o no, simplemente, como dijo Laplace a Napoleón, que no hace falta, ni es indispensable y las cosas bien pueden ocurrir sin él.

¿Significa todo lo anterior qué Dios no existe?   No, solo significa que no es asunto de la Biología preguntarse si Dios existe o no.

Nick7777.
Tienes razón sobre las mutaciones; una mutación es como una apuesta en un casino, pero de vez en cuando le apuestas a un número en la ruleta y ganas.   En la Evolución es aun más difícil, porque existen millones de números en la ruleta, pero también existen millones de años, pero precisamente porque existen millones de casillas, la probabilidad de ganar existe, porque se ha jugado durante unos 3 millardos (3.000.000.000, para no enredarnos con los ceros) de años; estadísticamente hablando, en ese lapso de tiempo es imposible que no aparezcan mutaciones beneficiosas.   En cuanto una mutación se expresa,, ya el azar pierde importancia (sin desaparecer del todo) frente a un factor como la selección natural, que actuará a favor de esa mutación.  
El fenómeno de la Evolución, por otro lado, podría considerarse "poco eficiente" si lo juzgamos por el hecho de que el 99% de las especies que aparecieron alguna vez están extintas, pero todos los criterios que solemos emplear para  evaluar la Ciencia, tiene un componente de Antropomorfización que estorba, ya que la evolución no tiene fin , ni define criterios, ni metas, ni rutas a seguir; solo es una gran ruleta.
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Re: Dios y la Ciencia ¿Quién tiene la Razón? Creacionismo vs. Evolucionismo

Mensaje por Gerardo el Sáb 25 Ene - 14:12

LA NUEVA JERUSALÉN FUE FOTOGRAFIADA POR LA NASA



WASHINGTON, DC – A pesar de las reparaciones nuevo en el telescopio Hubble, la NASA se niega a publicar fotos antiguas o tomar otras nuevas de los Cielos!

Un investigador sacó una foto de “alto secreto”: el Telescopio Espacial Hubble ha tomado de lo que se presume que es el Cielo!. Weekly World News fue el primero en imprimir la imagen y el informe sobre los descubrimientos del Dr. Masson, pero a pesar de la cobertura de los medios de comunicación, la NASA se negó a reconocer la existencia de la foto.

Ahora que el Hubble ha sido reparado y la NASA oficialmente hizo la liberación de algunos de sus nuevos hallazgos, el equipo editorial de Weekly World News cree que es responsabilidad de la NASA para investigar más a fondo esta “espacial anomalía”!

CIELO fotografiado por TELESCOPIO HUBBLE


Pocos días después de los astronautas del transbordador espacial repararon el telescopio espacial Hubble a mediados de diciembre, la lente gigante se centró en un cúmulo de estrellas en el borde del universo – y el cielo fue fotografiado!

new_hubble_images_full

Esa es la palabra de Marcia autor e investigador de Masson, que cita a lugares muy privilegiados que tiene la NASA dijo que el telescopio con vigas de cientos de fotos de nuevo al centro de mando en el Goddard Space Flight Center en Greenbelt, Maryland, el 26 de diciembre.

Las imágenes muestran claramente una gran ciudad blanca flotando misteriosamente en la oscuridad del espacio.

Y el experto cita a fuentes de la NASA diciendo que la ciudad es, sin duda el cielo “porque la vida tal como la conocemos no podría existir en hielo, el espacio sin aire.

“Esto es – esta es la prueba que hemos estado esperando”, dijo el Dr. Masson periodistas.

“A través de un enorme golpe de suerte, la NASA apuntó el telescopio Hubble, precisamente en el lugar correcto en el momento preciso para capturar estas imágenes en una película. No soy particularmente religioso, pero no me cabe duda de que “alguien o algo” influyó en la decisión de apuntar el telescopio hacia esa área en particular del espacio!!

“¿Fue que alguien o algo que Dios mismo? Dada la inmensidad del universo, y todos los lugares la NASA podría haber dirigido para el estudio, que sin duda parece ser el caso. ”

voceros de la NASA se negó a comentar sobre el informe del autor de “en espera de un nuevo análisis de las fotografías recibidas el 26 de diciembre.” A pesar del silencio oficial, los de adentro agencia de reconocer que la NASA “ha descubierto algo que podría alterar el futuro de toda la humanidad.”

“El Telescopio Espacial Hubble fue diseñado para imágenes de fotografía lo más lejos que el borde del universo, sino un defecto del objetivo impedido hacerlo hasta astronautas del transbordador corregido el defecto durante una reciente misión.

“Cuando terminaron su trabajo, el telescopio capacitó a su ojo de vidrio enorme en el alcanzadores exterior del universo.

“Por lo que entiendo, las primeras imágenes que recibió no eran más que las explosiones caleidoscópico de colores y la luz.

“A medida que se realizaron ajustes y precisó el contenido, los analistas de la NASA no podía creer lo que veían.

“Después de revisar y volver a comprobar los datos, concluyeron que las imágenes eran auténticas. También la teoría de que la ciudad no podría ser habitado por la vida como la conocemos.

“La única explicación lógica era que la ciudad estaba habitada por las almas de los muertos. Como una de mis fuentes dijo, “Hemos encontrado donde vive Dios. !

El Dr. Masson, quien obtuvo copias de una sola fotografía de su fuentes de la NASA, dice que el próximo movimiento de la agencia espacial “será la más reveladora.”

“Esta es una oportunidad para la NASA a confesar con el público y nos dicen todo lo que sabe”



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Re: Dios y la Ciencia ¿Quién tiene la Razón? Creacionismo vs. Evolucionismo

Mensaje por Imhotep el Sáb 25 Ene - 18:23

Gerardo.
Por favor Publica la fuente de ese artículo que traes aquí.   Lo único que aparece es, en la foto, una página de Internet que , nada más leyendo el nombre se ve que es religiosa y probáblemente fundamentalista cristiana.   Por mi, no veo en la foto ningún cartelito que diga Heaven (porque para ellos Dios es gringo), mucho menos Paraíso o Nueva Gerusalem.   En lo que a mí respecta, si insistimos en ponernos religiosos y negar que probablemente es un montaje o, menos probable, algún tipo de nave estelar alienígena, entonces yo puedo negar que sea la Nueva Gerusalem y decir que es Asgard, la ciudad de los Dioses vikingos, o tal vez Zeuss decidió mudarse del monte Olimpo a un condominio con una vista más amplia  What a Face What a Face What a Face 

Hablando en serio, hasta ahora, tanto el artículo, como la foto me parecen apócrifos, puesto que nadie se responsabiliza de su autoría, la noticia, una acusación infundada y por lo tanto difamatoria, aparte que me parece que huele a fotoshop a un kilómetro de distancia.
Si quieren podemos debatir sobre la existencia de Dios donde y cuando quieran, pero no mezclen a la Ciencia en un debate que claramente no le incumbe.

En cuanto al Hubble y sus reparaciones, cuando se tomaron las primeras fotos se descubrió que el fabricante del espejo había dejado defectos en la pulitura del mismo (un trabajo mal hecho, por cumplir con los lapsos del contrato).   Para no perder la millonada que costó el telescopio orbital, la NASA desarrolló un software y su hardware, que permitía corregir el error digitalmente y mejorar la calidad de las fotos y enviaron una misión espacial para que instalara el nuevo equipo.   Esa es toda la Historia del espejo defectuoso del Hubble (que sigue estando defectuoso).
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Re: Dios y la Ciencia ¿Quién tiene la Razón? Creacionismo vs. Evolucionismo

Mensaje por Imhotep el Sáb 8 Feb - 13:24

El siguiente artículo es un poco largo para lo que se acostumbra en un foro, pero vale la pena leerlo completo.   Isaac Asimov, no fue solo el mejor escritor de Ciencia Ficción (en mi opinión), sino un Bioquímico excepcional y el mejor divulgador de la ciencia (junto a Carl Sagan)  que haya tenido la suerte de leer.   Aquí pone los puntos sobre la íes en lo que tanto molesta a los fanáticos religiosos de la Teoría de la Evolución.
Este artículo fue una de sus últimas publicaciones antes de su fallecimiento que considero una de las mayores pérdidas para la humanidad.

Mirar a un mono largo rato

SinDioses.org
Mirar a un mono largo rato

Por Isaac Asimov

Tengo la sospecha que si el hombre no estuviera implicado en la evolución biológica, no habría habido ningún problema en aceptarla.

Por ejemplo, es evidente para cualquiera que algunos animales se parecen mucho entre sí. ¿Quién negaría que un perro y un lobo se parecen en aspectos muy importantes? ¿O un tigre y un leopardo? ¿O una langosta y un cangrejo?


Hace veintitrés siglos, el filósofo griego Aristóteles agrupó a diferentes tipos de especies y confeccionó una «escala de la vida» en la que los clasificaba empezando por la planta más simple y subiendo escalones hasta llegar a los animales más complejos, con el hombre en la posición más elevada (como era de esperar).

Una vez hecho esto, en la actualidad podemos decir, con la ventaja que nos da la visión retrospectiva, que era inevitable que la gente se diera cuenta que cada tipo de especie se había transformado a partir de otra; que las especies más complejas se habían desarrollado a partir de las más simples; que, en definitiva, no sólo existía una escala de la vida, sino también un sistema mediante el cual las formas de vida iban subiendo por esa escala.¡Pues no señor! Ni Aristóteles ni aquellos que vinieron después de él durante más de dos mil años consideraron jamás la escala de la vida como algo no estático, sino dinámico y evolutivo.

Se creía que las diferentes especies eran permanentes. Podían estar divididas en familias y jerarquías, pero las formas de vida eran las mismas desde el primer momento. Se aseguraba que las similitudes existían desde el principio, y que ninguna especie evolucionaba hasta parecerse más —o menos— a otra con el paso del tiempo.

Tengo la impresión que esta insistencia en la inmutabilidad de las especies se debía, al menos en parte, a la incómoda sensación que, si se admitía la posibilidad del cambio, el hombre ya no podría considerarse como un caso único y se convertiría en «un animal más».

Con el dominio de la cristiandad sobre el mundo occidental, las opiniones sobre la inmutabilidad de las especies se hicieron aún más rígidas. El primer ensayo del Génesis describe la creación de las distintas especies vivas, diferenciadas en sus formas definitivas desde el principio; lo que es más, la creación del hombre se diferencia de la del resto de los seres. «Y dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza"...» (Génesis, 1, 26).

Ningún otro ser vivo fue hecho a imagen de Dios, lo que establecía una barrera infranqueable entre el hombre y el resto de los seres vivos. Cualquier opinión que llevara a suponer que las barreras entre las especies eran permeables, podía debilitar la fundamental barrera protectora del hombre.

Desde luego, habría estado muy bien que todas las otras formas de vida sobre la Tierra fueran tan enormemente distintas del hombre como para reflejar en el plano físico esta infranqueable barrera. Pero, por desgracia, aun en la antigüedad el mundo mediterráneo sabía de la existencia de unos animalitos llamados «monos».

Algunas de las especies de monos conocidas por los antiguos tenían pequeños rostros arrugados como de hombrecillos; sus manos eran a todas luces muy parecidas a las humanas y manipulaban las cosas con los dedos igual que los seres humanos, mostrando claramente una viva curiosidad. Pero tenían cola, y este hecho permitía a los hombres salvar el tipo. Es tan evidente que el ser humano no tiene cola y que la mayoría de los animales que conocemos sí, que esta diferencia parecía en sí misma el símbolo de la barrera insuperable entre el hombre y el mono.

En realidad, hay animales sin cola o con una cola muy corta, como las ranas, los conejillos de Indias y los osos; pero estos animales no constituyen una amenaza para la posición del hombre. Y sin embargo...

En la Biblia hay una referencia a un mono, para el que los traductores se sirvieron de una palabra determinada. La mención aparece en una relación sobre las empresas comerciales del rey Salomón: «...una vez cada tres años llegaba la flota de Tarsis, cargada de oro, plata, marfil, simios y pavos reales» (1Reyes, 10: 22).

Tarsis ha sido identificada a menudo como Tartesos, una ciudad de la costa española al oeste del estrecho de Gibraltar, que en época de Salomón era un floreciente centro de comercio, destruido por los cartagineses en el 480 a. C. Frente a las costas de Tartesos, en el noroeste de África, existía (y existe) una especie de mono del grupo de los macacos. Este macaco es el «simio» bíblico; posteriormente, cuando el noroeste de África formaba parte de la Berbería, los europeos llamaron a este mono «simio de Berbería».
mirarunmono03.jpg

El simio de Berbería no tiene cola, y por tanto se parece más al hombre que otros monos. En su escala de la vida, Aristóteles situó al simio de Berbería en el punto más elevado del grupo de los monos, inmediatamente por debajo del hombre. Galeno, el médico griego que vivió alrededor del 200 a. C., diseccionaba simios y demostró que su parecido con el hombre era también interno y no sólo externo.

A los antiguos les divertía y les molestaba el parecido del simio berebere con el hombre. Se dice que el poeta romano Ennio comentó: «El simio, la más vil de las bestias, ¡cómo se parece a nosotros!» ¿Era realmente el simio «la más vil de las bestias»? Objetivamente, desde luego que no. Lo que le hacía parecer vil era su parecido con el hombre y la consiguiente amenaza que suponía para el apreciado carácter único del hombre.

En la época medieval, cuando el carácter único y la supremacía del hombre se convirtieron en un dogma inatacable, la existencia del simio resultaba aún más irritante. Se le identificaba con el Diablo. Después de todo, el Diablo era un ángel caído y deformado, y bien podía el simio haber sido creado a su imagen, de la misma manera que el hombre había sido creado a la imagen de Dios.

Pero ninguna explicación lograba acabar con la inquietud que despertaba. El dramaturgo inglés William Congreve escribió en 1695: «Nunca podría mirar a un mono largo rato sin caer en humillantes reflexiones» . No es muy difícil imaginar que esas «humillantes reflexiones» estaban relacionadas con el hecho que el hombre podría ser considerado una especie de simio grande y algo más inteligente.

La Edad Moderna empeoró las cosas al dar la oportunidad al orgulloso europeo hecho a imagen de Dios de trabar conocimiento con otros animales, desconocidos hasta entonces, todavía más parecidos a él que el simio de Berbería.

En 1641 se publicaba la descripción de un animal que había sido traído de África y que se encontraba en Holanda, en un jardín zoológico perteneciente al príncipe de Orange. Por la descripción parece ser que se trataba de un chimpancé. También existían noticias sobre un gran animal parecido al hombre y que vivía en Borneo, el que ahora conocemos como orangután.

El chimpancé y el orangután eran también «simios» porque, al igual que el simio berebere, no tenían cola. En años posteriores, cuando se admitió que el chimpancé y el orangután se parecían más al hombre que a los monos, pasaron a ser denominados simios «antropoides» (parecidos al hombre).

En 1758 el naturalista suizo Carolus Linneo realizó el primer intento de clasificación cuidadosamente sistemática de todas las especies. Creía firmemente en la inmutabilidad de las especies, y no le preocupaba el hecho que algunas especies animales fueran tan parecidas al hombre: simplemente fueron creadas de esta manera.

Por tanto, no vaciló en situar en el mismo grupo a las diversas especies de simios y monos, incluyendo también al hombre, y en llamar a los componentes de ese grupo «primates», del latín «primero», ya que entre ellos estaba el hombre. Este término se sigue utilizando.

Linneo clasificó a los monos y simios en general en un subgrupo de los primates al que llamó Simia («simio»).

Para los seres humanos inventó el subgrupo Homo («hombre»), Linneo utilizaba un doble nombre para cada especie (lo que se conoce por «nomenclatura binomial»; en primer lugar, viene el apellido, como cuando se dice Smith, John, y Smith, William), así que los seres humanos disfrutaban de la denominación Homo sapiens (sabio, hombre). Pero además Linneo situó otro nombre en ese grupo. Tras leer la descripción del orangután de Borneo, lo llamó Homo troglodytes (habitante de cavernas, hombre).

«Orangután» viene de una palabra malaya que quiere decir «hombre de los bosques». La descripción de los malayos era más adecuada, ya que el orangután es un habitante de los bosques y no de las cavernas, pero en cualquier caso no puede ser considerado lo suficientemente próximo al hombre como para justificar su inclusión en el grupo de los Homo.

El naturalista francés Georges de Buffon fue el primero en describir a los gibones, a mediados del siglo XVIII. Se trata de un tercer tipo de simio antropoide. Los diferentes gibones son los antropoides más pequeños y menos parecidos al hombre. Por esa razón en ocasiones se dejan de lado, mientras el resto de los antropoides son conocidos como los «grandes simios».

A medida que se fueron clasificando las especies con más detalle, los naturalistas se sentían cada vez más tentados a romper las barreras entre ellas. Algunas especies se parecían tanto a otras que no existía ninguna seguridad que pudiera definirse una separación entre ellas. Además, cada vez había más indicios que muchos animales se encontraban en pleno cambio, por decirlo así.
mirarunmono04.jpghttp://www.sindioses.org/cienciaorigenes/mirarunmono04.jpg

Buffon observó que el caballo tenía dos «tablillas» a cada lado de los huesos de las patas, lo que parecía ser una señal que en alguna época tuvo tres líneas de huesos y tres cascos en cada pata.

Buffon sostenía que si era posible que los cascos y los huesos degeneraran, también podían hacerlo las especies en su totalidad. Quizá Dios había creado sólo determinadas especies que habían degenerado hasta cierto punto, dando lugar a otras especies adicionales. Si el caballo podía llegar a perder parte de sus cascos, ¿por qué no podría ser que algunos de ellos hubieran degenerado hasta transformarse en burros?

Como las especulaciones de Buffon se referían a lo que, después de todo, era la parte más importante de la historia natural centrada en el hombre, propuso la teoría que los simios eran hombres que habían degenerado.

Buffon fue el primero en hablar de la mutabilidad de las especies. Pero evitó el peligro mayor: el de sugerir que el hombre, hecho a imagen de Dios, había sido originalmente distinto, aunque si afirmó que el hombre podría transformarse en algo distinto. Incluso eso resultó demasiado, porque una vez que se traspasaban los límites en una dirección sería difícil hacerlos infranqueables en la otra. Buffon fue presionado para que se retractara, y así lo hizo.

Pero la idea de la mutabilidad de las especies no fue abandonada. Un médico británico, Erasmus Darwin, tenia la costumbre de escribir largos poemas de calidad mediocre en los que presentaba sus a menudo interesantes teorías científicas. En su último libro, Zoonomía , publicado en 1796, ampliaba las ideas de Buffon y proponía la teoría que las especies sufrían cambios a consecuencia de la influencia directa que el medio ambiente tenia sobre ellas.

El naturalista francés Jean Baptiste de Lamarck llevó aún más lejos esta teoría. Con la publicación en 1809 de La filosofía zoológica, se convirtió en el primer científico importante que adelantó una teoría de la evolución, describiendo con todo detalle cómo era posible, por ejemplo, que un antílope llegara a cambiar poco a poco, a lo largo de generaciones, hasta transformarse en una jirafa. (Darwin y Lamarck fueron víctimas del ostracismo de las instituciones de la época, tanto científicas como no científicas, a causa de sus opiniones.)

Lamarck se equivocaba en su concepción del mecanismo evolutivo, pero su libro dio a conocer al mundo científico el concepto de evolución, alentando a otros a descubrir un mecanismo que quizá fuera más viable.

El hombre que dio en el clavo fue el naturalista inglés Charles Robert Darwin (nieto de Erasmus Darwin), que se pasó casi veinte años recogiendo datos y dando forma a sus argumentaciones. Actuó así en primer lugar porque era un hombre meticuloso, y en segundo lugar porque sabía el destino que le esperaba a cualquiera que propusiera una teoría evolucionista, y quería desarmar al enemigo presentando unos argumentos tan sólidos como el hierro.

En su libro Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural , publicado en 1859, evitó cuidadosamente toda mención al ser humano. Por supuesto, no le sirvió de nada. Era una persona amable y virtuosa, casi tan santo como cualquier clérigo del Reino, pero no habría sufrido ataques más virulentos de haber matado a su madre a mordiscos.

Sin embargo, las pruebas a favor de la evolución han seguido acumulándose. En 1847 el mayor simio antropoide existente, el gorila, fue, por fin, presentado ante los ojos de los europeos, y es el simio más impresionante de todos. Al menos, su tamaño contribuía a hacerle parecer más humano que ningún otro; casi sobrehumano.

Y después, en 1856, se descubrieron en el valle de Neander, en Alemania, los primeros restos fósiles de un organismo que era evidentemente más avanzado que ninguno de los antropoides vivos y claramente más primitivo que cualquier hombre viviente. Se trataba del « hombre de Neandertal ». No sólo el número de pruebas a favor de la evolución aumentaba continuamente, sino que se descubrieron las primeras evidencias que confirmaban que había habido una evolución del ser humano.

En 1863 el geólogo escocés Charles Lyell publicó La antigüedad del hombre , en la que esgrimía las antiguas herramientas de piedra como pruebas a favor de su teoría que el género humano tenía mucho más de los seis mil años de antigüedad que se le atribuían (y también al Universo) en la Biblia. También se convirtió en un firme defensor de la teoría darwiniana de la evolución.

Y, por fin, en 1871, Darwin extendió su teoría al hombre en su libro El origen del hombre.
ghttp://www.sindioses.org/cienciaorigenes/mirarunmono05.jpg

Por supuesto, los antievolucionistas siguen acompañándonos hasta hoy en día, defendiendo su causa con ardor y firmeza. Recibo de ellos más cartas de las que en justicia me corresponden, así que conozco la naturaleza de sus argumentos.

Se concentran única y exclusivamente en un punto: el origen del hombre. No he recibido ni una sola carta en la que se defienda acaloradamente que el castor no está emparentado con la rata o que la ballena no desciende de un mamífero terrestre. A veces me da la impresión que no se dan cuenta que la evolución es aplicable a todas las especies. Únicamente insisten en que el hombre no, no, NO desciende de, ni está emparentado con, los simios o los monos.

Algunos evolucionistas intentan contestarles diciendo que Darwin no dijo nunca que el hombre descendiera de los monos; que ningún primate vivo es antepasado del hombre. Pero eso no es más que un matiz sin ninguna importancia. Según la teoría evolucionista, el hombre y los simios tienen algún antepasado común que no ha sobrevivido hasta hoy en día, pero que era una especie de simio primitivo. Si nos remontamos más en el tiempo, los diferentes antepasados del hombre tenían un aspecto inequívocamente simiesco; al menos para el lego en zoología.

Como evolucionista, prefiero enfrentarme a este hecho sin tapujos. Estoy perfectamente dispuesto a defender que el hombre desciende de los monos, que es la manera más simple de expresar lo que, en mi opinión, son los hechos.

Y también tenemos que mantenernos fieles a los monos desde otro punto de vista. Los evolucionistas pueden hablar de los «homínidos primitivos», del Homo erectus, el Australopitecos y de todo lo que quieran. Podemos utilizarlos como pruebas de la evolución del hombre y sobre la naturaleza del organismo del que desciende.

Tengo la sospecha que esto no convence a los antievolucionistas y que ni siquiera les preocupa demasiado. Parecen creer que el hecho que un montón de descreídos que se llaman a si mismos científicos encuentren un diente por aquí, un hueso de cadera por allá y un trozo de cráneo más allá y los recompongan como un rompecabezas, construyendo una especie de hombre-simio, no tiene ningún sentido.

Por las cartas que recibo y por los escritos que he leído, me da la impresión que el carácter emocional de los antievolucionistas se reduce a la cuestión del hombre y el mono, y a ninguna otra cosa más.

Me da la impresión que los antievolucionistas abordan el tema hombre-mono de dos maneras. Pueden defender firmemente la Biblia, declarando que está redactada por inspiración divina y que en ella se afirma que el hombre fue creado por Dios a su imagen a partir del polvo de la Tierra hace seis mil años, y que no hay más que hablar. Si adoptan esta postura, está claro que sus opiniones son innegociables, y no tiene sentido intentar negociar con ellos. Con una persona así podría hablar del tiempo, pero no de la evolución.

Un segundo camino es el que siguen los antievolucionistas que intentan encontrar alguna justificación racional para su postura; esto es, una justificación que no esté basada en la autoridad, sino que sea observable o comprobable experimentalmente y lógicamente argumentada. Por ejemplo, se puede afirmar que las diferencias entre el hombre y los demás animales son tan fundamentales que es impensable que puedan ser salvadas, y que es inconcebible que un animal se desarrolle hasta llegar a ser un hombre mediante la exclusiva actuación de las leyes de la naturaleza; que es necesaria una intervención sobrenatural.

Un ejemplo de estas diferencias insalvables seria la afirmación que el hombre tiene alma y que los animales no, y que un alma no puede desarrollarse mediante ningún proceso de evolución. Por desgracia, los métodos conocidos por la ciencia no son capaces de medir o detectar la presencia del alma. En realidad, ni siquiera es posible definir el alma a menos que se haga basándose en algún tipo de autoridad mística. Por tanto, este argumento no puede ser observado ni es comprobable experimentalmente.

En un plano menos exaltado, un antievolucionista puede argumentar que el hombre tiene el sentido del bien y del mal; que aprecia el valor de la justicia; que es, al fin y al cabo, un organismo moral y que los animales no lo son ni pueden serlo.

En mi opinión, esto es discutible. Hay animales que actúan como si amaran a sus crías y que llegan a dar su vida por ellas. Hay animales que cooperan entre sí y se protegen en caso de peligro. Esta conducta obedece a razones de supervivencia y es exactamente el tipo de actitud que los evolucionistas consideran probable que se desarrolle poco a poco hasta llegar al nivel que alcanza en el hombre.

Si se disponían a replicar que esta conducta aparentemente «humana» de los animales, es puramente mecánica y que es realizada sin intervención del entendimiento, volveremos a una discusión basada en las simples afirmaciones.

No sabemos qué es lo que ocurre en el interior del cerebro de los animales y, si vamos a eso, no tenemos ninguna seguridad en absoluto que nuestra propia conducta no sea tan mecánica como la de los animales, sólo que con un grado más de complicación y versatilidad.

Hubo un tiempo en que las cosas eran más fáciles que ahora, cuando la anatomía comparada estaba en mantillas y cuando era posible suponer que existía alguna enorme diferencia fisiológica que distinguía al hombre del resto de los animales. En el siglo XVII el filósofo francés Rene Descartes creía que el alma estaba, localizada en la glándula pineal, ya que aceptaba la idea, entonces bastante común, que esta glándula no se encontraba en ningún organismo excepto en el cuerpo humano.

Pero, ¡ay!, no es así. La glándula pineal está presente en todos los vertebrados y alcanza su mayor desarrollo en un reptil primitivo llamado tuatara. En realidad, ninguna parte de nuestro cuerpo es patrimonio del ser humano con exclusión del resto de las especies.

Vamos a ser más sutiles y a considerar la naturaleza bioquímica de los organismos. Aquí las diferencias son mucho menos marcadas que en la forma física del cuerpo y de sus partes. De hecho, los procesos bioquímicos de todos los organismos vivos presentan tantas similitudes, no sólo si comparamos al hombre con el mono, sino incluso con las bacterias, que de no ser por las ideas preconcebidas y el egocentrismo que define a nuestra especie, la evolución sería considerada un hecho evidente.

Tenemos que ser realmente muy sutiles y ponernos a estudiar los más finos entresijos de la estructura química de las omnipresentes y casi infinitamente versátiles moléculas de proteínas para llegar a encontrar algún rasgo que sea distintivo de cada especie. Después, gracias a las minúsculas diferencias de esa estructura química, se puede llegar a saber cuánto tiempo ha transcurrido aproximadamente desde que dos organismos se ramificaron a partir de un antepasado común.

Al estudiar la estructura de las proteínas no encontramos grandes brechas; las diferencias entre una especie y el resto no son tan enormes como para indicar que no habría habido tiempo para que esa divergencia se desarrollara a partir de un antepasado común a lo largo de toda la historia de la Tierra. Si existiera una diferencia tan marcada entre una especie y las demás, entonces esa especie en particular habría surgido de un glóbulo de vida primordial distinto al que dio origen a todo el resto. Aun así, esta especie habría evolucionado, descendería de otra especie más primitiva, pero no estaría emparentada con ninguna otra forma de vida terrestre. Pero repito que no se ha descubierto una diferencia tal y que no es probable que se descubra. Todas las formas de vida terrestre están interrelacionadas.

Desde luego, el hombre no está separado de otras formas de vida por alguna enorme diferencia bioquímica.

Bioquímicamente está dentro del grupo de los primates, y sus diferencias no son más acusadas que las de los otros miembros del grupo. De hecho, parece estar estrechamente emparentado con el chimpancé, cuya estructura proteínica es más parecida a la humana que la del gorila o el orangután.

Así que los antievolucionistas tienen que defendernos sobre todo del chimpancé. No cabe duda que si, como dijo Congreve, «miramos a un mono largo rato», en este caso a un chimpancé, tendremos que admitir que no existe ninguna diferencia vital entre él y nosotros, excepto el cerebro. ¡El cerebro humano es cuatro veces mayor que el del chimpancé!

Incluso esta considerable diferencia de tamaño es fácilmente explicable por la teoría del desarrollo evolutivo; sobre todo, teniendo en cuenta que los fósiles de homínidos tienen cerebros cuyo tamaño está a medio camino entre el del chimpancé y el del hombre moderno.

Pero es posible que un antievolucionista no considere dignos de atención los fósiles de homínidos y continúe afirmando que lo que cuenta no es el tamaño físico del cerebro, sino el tipo de inteligencia que opera a través de él.

Podría argumentar que la inteligencia humana sobrepasa de tal modo a la del chimpancé que cualquier posible relación entre las dos especies está totalmente descartada.

Un chimpancé no sabe hablar, por ejemplo. Los esfuerzos por enseñar a hablar a las crías de chimpancé no han tenido ningún éxito, por muy pacientes, hábiles y prolongados que hayan sido. Y sin el lenguaje, el chimpancé no es más que un animal; un animal inteligente, pero nada más que un animal. Con el lenguaje el hombre se eleva a las cumbres de Platón, Shakespeare y Einstein.

¿Pero no estaremos quizá confundiendo la comunicación con el lenguaje? No cabe duda que el lenguaje es la forma de comunicación más exquisita y eficaz que existe. (Nuestros dispositivos modernos, de los libros al aparato de televisión, transmiten el lenguaje de diferentes formas, pero sigue siendo lenguaje.) ... ¿Pero acaso se trata de la única posibilidad?

El lenguaje humano está basado en la capacidad humana de controlar los rápidos y delicados movimientos de la garganta, la boca, la lengua y los labios, que al parecer, están bajo el control de una porción del cerebro llamada «circunvolución de Broca».

Si la circunvolución de Broca resulta dañada por un tumor o un golpe, el ser humano sufre afasia y es incapaz de hablar y de comprender el lenguaje... Pero un ser humano que sufra de esta enfermedad sigue siendo inteligente y puede hacerse entender por gestos, por ejemplo.

La parte del cerebro del chimpancé equivalente a la circunvolución de Broca no es suficientemente grande o suficientemente compleja como para posibilitar la aparición de un lenguaje en el sentido humano. Pero, ¿y los gestos? Los chimpancés en estado salvaje se sirven de gestos para comunicarse...

En junio de 1966 Beatrice y Allen Gardner, de la Universidad de Nevada, escogieron un chimpancé hembra de un año y medio de edad a la que llamaron Washoe, y decidieron intentar enseñarle el lenguaje de los sordomudos. Los resultados les dejaron asombrados, a ellos y a todo el mundo.

Washoe aprendió con facilidad docenas de signos y los utilizó adecuadamente para comunicar deseos y expresar conceptos abstractos. Inventó modificaciones que también utilizó adecuadamente. Intentó enseñarles el lenguaje a otros chimpancés, y estaba claro que disfrutaba con la comunicación.


Otros chimpancés han sido entrenados del mismo modo. Algunos han aprendido a ordenar fichas imantadas sobre una pared de diferentes maneras. En estos ejercicios demostraron que son capaces de tener en cuenta la gramática, y cuando sus instructores construían deliberadamente frases sin sentido no se dejaban engañar.

Tampoco se trata de reflejos condicionados. Todas las pruebas indican que los chimpancés saben lo que están haciendo, del mismo modo que los seres humanos saben lo que están haciendo cuando hablan.

Naturalmente, el lenguaje de los chimpancés es muy simple comparado con el del hombre. El hombre sigue siendo el más inteligente con gran diferencia. Pero la proeza de Washoe demuestra que nuestra capacidad de hablar sólo se diferencia de la del chimpancé de manera cuantitativa y no cualitativa.

«Mirar a un mono largo rato.» No hay argumentos válidos, excepto los basados en alguna autoridad mística, que puedan negar el parentesco del chimpancé con el hombre o el desarrollo evolutivo del Homo sapiens a partir del Homo no sapiens.


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Re: Dios y la Ciencia ¿Quién tiene la Razón? Creacionismo vs. Evolucionismo

Mensaje por Tato el Lun 10 Feb - 13:06

Los antioqueños, con genética europea (paisas)

http://listas.20minutos.es/lista/las-mejores-mujeres-paisas-176275/

Grupo de genética presentó resultados de estudio sobre la composición de los latinos.

Los antioqueños tienen un 10 por ciento de africanos, un 20 de amerindios y un 70 por ciento de europeos. Así lo concluyó el proyecto Candela, liderado en el país por el grupo de Genética Molecular (GEMOL) de la Universidad de Antioquia.

Durante dos años los investigadores revisaron la composición genética ancestral de 1.700 personas, por medio de 40 marcadores genéticos. Los resultados serán publicados en los próximos meses por la prestigiosa revista PLoS Genetics.

El mismo estudio se hizo en otros cinco países de la región (Argentina, Chile, Perú, Brasil y México), asociados en el Consorcio para el Análisis de la Diversidad y Evolución de Latinoamérica (Candela).
La articulación internacional la hizo el genetista colombiano Andrés Ruiz Linares, docente del University College de Londres, y quien en 1994 fundó el Grupo Genética Molecular de la U. de A., acreditado por Colciencias.

Según Gabriel Bedoya, coordinador de GEMOL, el objetivo general de este estudio que ya arroja sus primeros frutos fue mirar la diversidad en cada uno de los países participantes y conocer las diferencias existentes.

“Este tiene aplicaciones grandes pues se puede dilucidar la historia evolutiva del humano, que se originó hace 2.000 años. Por otro lado, la caracterización genética le servirá a las ciencias forenses en el futuro para identificar a una persona”, agregó Bedoya.

A cada voluntario le tomaron datos fenotípicos como la estatura, el peso, la medida de la cintura, la cadera, la forma y el color del cabello, el tamaño de la boca, la nariz, el color de los ojos, y el índice de melanina o color de la piel.

Luego, les extrajeron 8 centímetros cúbicos de sangre y les tomaron varias fotografías para realizar una máscara tridimensional para el estudio morfométrico.
Otra de las variables que midió la investigación fue la autodeterminación del componente ancestral, es decir, como se sentían las personas, si europeas, negras o indígenas.

En Medellín, donde la mayoría de los voluntarios fueron universitarios, la mayoría se consideró mestizo, lo que demuestra que reconocieron que no son nada puros, sino una muestra de todo que por azar se distribuye en la composición genética y fenotípica individual.

Lo mismo no ocurrió en otras zonas de análisis. En Brasil acertaron y se consideraron negros, pero los chilenos, que creían que eran más europeos, encontraron que primaba lo amerindio sobre los demás componentes, por la influencia mapuche.

Prevenir enfermedades

Bedoya dice que cuando la medicina se apropie de estos hallazgos la industria farmacéutica se revolucionará porque sabrán que dosis o composición suministrarle a determinado grupo poblacional para aliviar un dolor.

“Estamos descubriendo genes que producen enfermedades como la obesidad, la diabetes mellitus, la hipertensión arterial y el cáncer.

Por ejemplo, una mujer con componente ancestral europeo alto tiene un 25 por ciento más de riesgo de sufrir cáncer de mama. Esto apenas inicia, pero dará de que hablar”, concluyó Bedoya.

http://www.eltiempo.com/colombia/medellin/los-antioquenos-con-genetica-europea-_13474795-4

mhh, esto es un hecho que todos saben, los paisas, bogota y los santanderes tienen el mayor componente blanco por ser sede del virreinato, y en es especial en antioquia el mestizaje fue muy bajo porque los indios de la zona eran caribes antropófagos y tubieron que ser exterminados en su mayoría, por parte de padre mi família es paisa, por parte de madre cucuteños y de los santanderes, aunque mi tatarabuelo materno era español y entro por venezuela, el padre de mi abuela materna era un comerciante de telas marabino que llego a comienzos de siglo XX, esto quiere decir que un 12,5% de mi sangre es venezolana, situación que me acongoja y me entristece  Embarassed 
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Re: Dios y la Ciencia ¿Quién tiene la Razón? Creacionismo vs. Evolucionismo

Mensaje por Imhotep el Mar 11 Feb - 0:00

Tato.
La Genética europea, africana o amerindia, china o marciana, no importa un carrizo partido por la mitad.   El proyecto genoma ha demostrado que las razas humanas no existen; a lo sumo podemos hablar de poblaciones y las diferencias genéticas son tan ínfimas e irrelevantes que hablar de razas y más de razas superiores o inferiores es, en el mejor de los casos una demostración de animalidad imbécil.   Debemos dejarnos de pendejadas racistas y entender dos cosas:

1º Mientras más variada sea nuestra genética, menos posibilidades hay de que genes deletereos se difundan ampliamente entre nuestra población y más bien tenderán a desaparecer porque no suelen ser dominantes.

2º Una mayor variedad de alelos posibles por locus genético, implica una mayor adaptabilidad frente a cambios ambientales

Así que mientras más mestizaje, mejor.  

Además, el género homo no ha tenido un avance en su evolución biológica, que sea relevante, desde hace más de 100 milenios; en cambio, ha sido la evolución cultural la responsable del progreso Humanos en ese  período. y la cultura, como la genética, mientras más variada mejor para nuestra adaptabilidad y supervivencia. Toda esa información sobre cuan europeos , negros o indios seamos, tiene importancia biológica, evolutiva (¿Quiénes somos y hacia donde vamos?), antropológica, incluso histórica, pero socialmente y económicamente no le agrega un millonésimo de miligramo a nuestra condición de Humanos, miembros de la especie Homo sapiens e iguales todos y cada uno y capaces de aportar a nuestra conversión en verdadera humanidad.[/b]
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Re: Dios y la Ciencia ¿Quién tiene la Razón? Creacionismo vs. Evolucionismo

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