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Ejercito Venezolano , tipo equipo personal los 1930s-1940s?

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Ejercito Venezolano , tipo equipo personal los 1930s-1940s?

Mensaje por dave321 el Vie 19 Ago - 3:26

Hola,
Cual era el tipo equipo personal de Ejercito Venezolano de 1930s-1940s?

1- Cascos? Frances "Adrian" ,Aleman "M17 Stahlhelm" ?

2-Tela/cueno polaines (soldados/suboficiales)?

3-Municiones bolsas , color cuero?

4- Gorra/gorra con visera (soldados)?

gracias

Pete.
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dave321
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Re: Ejercito Venezolano , tipo equipo personal los 1930s-1940s?

Mensaje por Kelder Toti el Sáb 5 Mayo - 16:29

El Hombre que se volvió Loco.

Eleazar López Contreras destruye con falsas maniobras políticas a las Fuerzas Armadas, al politizarla y corromperla para controlarlas, al mismo tiempo que reprime los brotes sindicales y el gomecismo con ferocidad macabra, contratando sicarios de su propia familia para que asesine a los elementos que se le opongan; a la larga divide al país sin ningún sentido, facilitando la presión colombiana, que no dejará pasar la oportunidad, a pesar de la superioridad material de las Fuerzas Armadas (1), estas ceden ante las amenazas colombianas, que aplicarán lo aprendido de la Guerra Colombo Peruana de 1931-1934, que reclamarán caro las ofensas de Gómez, presentándole al presidente un ultimátum, amenazando a López con avanzar en profundidad, obligándolo a firmar el Tratado de 1941, con el cual Venezuela perdía 153.500 Km2 de territorio (2).
No contento con ello, provoca sin necesidad la neutralidad parcializada de Venezuela en la Segunda Guerra Mundial en contra del Eje, a favor de los aliados, arrestando a los marineros, súbditos de las potencias del Eje y confisca las propiedades de sus ciudadanos, repartiéndosela entre ellos, para satisfacer al Departamento de Estado, quedándose en algunos casos con ella, es interesante el ejemplo del Club Alemán del Paraíso, que se convertiría en la sede del Colegio de Médico de Venezuela. Esto sería respondido por los alemanes quienes se vengarían ante los ultrajes: hundiendo los barcos de la marina mercante de Venezuela, muriendo en los ataques de las “manadas de lobo” aproximadamente 17 marineros, y organizaron una vasta red de espionaje y sabotaje que pasará a la historia como la RED Bolívar, lo que no tardaría en obligar a intervenir a la U.S. Navy, SSO y el FBI, al combatir a los agentes germanófilos, para sostener la logística de la guerra, tan necesitada de petróleo, ocupando posiciones claves para la guerra antisubmarina en contra de Alemania. Sometió a Venezuela a los deseos de los aliados, en nombre de la democracia y la lucha contra el fascismo, que se escondió bajo el bolivarianismo y panamericanismo, en boga en aquel tiempo.
Al iniciarse las hostilidades en 1939, eran muchos los barcos pertenecientes a los países en pugna que navegaban por los mares del mundo. En líneas generales, casi todos los capitanes de los barcos mercantes, habían sido instruidos desde meses antes sobre la conducta a seguir. Algunos sin embargo fueron sorprendidos por el estallido de la guerra sin contar con instrucciones precisas acerca del rumbo que deberían tomar en la emergencia. Tal el caso de varias naves alemanas e italianas en las proximidades de la costa de Venezuela. Entre los meses de septiembre de 1939 y junio de 1940, en el momento de entrar Italia en la contienda, navegaban por la zona citada, los cargueros alemanes: “Durazzo” y “Sesostris” y los italianos “Jole Fassio”, “Bacicin Padre”, “Teresa Odero” y “Trottiera”. Lo hacían con diferentes rumbos y cargas y en general, transportaban minerales estratégicos o combustibles o se dirigían a cargarlos, al comenzar la guerra, buscando refugio en puerto.
Ante el desarrollo de los acontecimientos y tratando de eludir la presencia de las naves de guerra aliadas, británicas o francesas, en su mayoría, los citados barcos tomaron rumbo hacia los puertos venezolanos más próximos. Así, hacia junio de 1940, en Maracaibo se hallaba anclado el “Durazzo” y en La Guaira el “Jole Fassio”, ambos sin carga. En Carúpano se refugiaba el “Sesostris”, con un cargamento de madera, asfalto, café y cacao, mientras que en Puerto Cabello lo hacían “El Teresa Odero” y el “Trottiera”, sin carga, y el “Bacicin Padre” con petróleo.
Diría al respecto el capitán del “Jole Fassio”, al recordar el episodio muchos años después: “veníamos lastrados con agua de Génova, con destino a Curazao a cargar gasolina y querosén. Llevábamos nueve meses de guerra y mi país, Italia, seguía en posición neutral. Pasábamos grandes sustos en cada viaje, pues en medio del océano nos detenían las naves aliadas para revisarnos, medir el cargamento y hacernos miles de preguntas, tratando de descubrir si habíamos abastecido a algún submarino enemigo. Además, éramos escoltados permanentemente por los británicos, que en cualquier momento podían hundirnos, si desobedecíamos sus órdenes. Fue en ese último viaje de mi vida, el 8 de junio de 1940, cuando recibí la noticia de que Italia entraría en guerra... y, por lo tanto, debería refugiarme en la boca del Amazonas, en Brasil. Sin embargo, antes de llegar al mencionado lugar, recibí una contraorden: debía regresar a Curacao con mi petrolero de nueve mil toneladas de desplazamiento, para cargar combustible. Y así lo hicimos. Sin embargo, estando a tres horas de navegación para llegar a puerto y ya enviados los telegramas anunciando la llegada, a las seis de la tarde me informó el almirante Cavagnari, del Estado Mayor de la marina italiana, que siguiera hasta Venezuela para refugiarme, hundiendo inclusive el barco si fuera necesario. La misma orden la recibieron los demás capitanes, que ya se encontraban en aguas territoriales venezolanas. Fue así como entré al puerto de La Guaira, donde permanecí hasta el 24 de junio...” Esa era la orden quedaba el Almirantazgo, para evitar la captura del barco por el enemigo.
El barco italiano, sin embargo, no estaba solo. Las naves mencionadas anteriormente lo acompañaban en aquella decisión inesperada. Transcurrieron así varios meses, sin que ningún incidente alterara la situación. Los habitantes de Puerto Cabello recibieron de buena forma a las jóvenes tripulaciones refugiadas y se convirtieron en una especie de invitados de la ciudad. Los extranjeros visitaban con frecuencia el cine, bares, etc. y de alguna forma u otra formaban parte de la población para la época. El gobierno mantuvo su actitud de neutralidad y hasta entregaba los respectivos sueldos a los marineros de los barcos refugiados. La Navidad de 1940 fue triste para las tripulaciones, pero un poco menos para la del Sesostris, el único barco de bandera alemana, ya que estos fueron invitados a la fiesta de Navidad que se solía festejar en el Club Unión, como se llamaba el club alemán de Puerto Cabello. En esta celebración a la cual asistieron los oficiales y los marineros, muchos de estos ofrecieron en venta objetos de artesanía elaborados por ellos mismos, como timones, maquetas de barcos célebres, etc.
Los capitanes de los barcos italianos y alemanes se mantenían a la expectativa, aceptando pasivamente las órdenes recibidas de las autoridades venezolanas, pero también listos para llevar a la práctica las instrucciones recibidas oportunamente, de sus respectivos gobiernos. Estas últimas eran claras y simples: las naves no deberían caer en manos del enemigo en ningún momento ni bajo ningún concepto. Si tal situación fuera inminente, los barcos tendrían que ser hundidos de inmediato.
El 30 de marzo de 1941, finalmente, todas las naves italianas que se encontraban en puertos norteamericanos fueron incautadas por las autoridades. La información, como un reguero de pólvora, corrió entre los tripulantes de los barcos internados en Venezuela. En La Guaira, donde se encontraban los mercantes italianos “Bacicin Padre”, “Teresa Odero”, “Trottiera” y “Jole Fassio” y el alemán Sesostris, las autoridades (como buenos lacayos) intentaron repetir el hecho en la tarde del 31 de marzo. Así que un destacamento de la marina de guerra alcanzó a ocupar rápida y sorpresivamente al buque petrolero “Bacicin Padre”. La operación, sin embargo, no pudo continuar. Los cuatro restantes, tras la decidida acción de sus tripulantes, fueron rápida presa del fuego, por orden de sus capitanes, incendiando y encallando el barco.
"El cielo se puso rojo con el resplandor", "El agua hervía en torno de los barcos"; estos fueron algunos de los titulares que aparecieron en la prensa del 1 de abril. Aproximadamente a las ocho de la noche ya se habían aglomerado una gran cantidad de personas en el puerto, que sorprendidas y confundidas miraban estupefactos el horrible espectáculo. Pronto, se corrió la voz de que esto no era ningún accidente. La población estaba indignada. No podían creer que estos refugiados a quienes habían tratado como huéspedes especiales pudieran poner en peligro las instalaciones del puerto que los había auxiliado en su tiempo de desdicha. La multitud no toleró semejante insulto y el disgusto general se convirtió en una persecución de marineros y oficiales que duró hasta altas horas de la madrugada. Al día siguiente se renovaron las indignaciones y las masas se aglomeraron enfrente de la casa #5 de la calle Comercio, donde se rumoraba que se encontraban escondidos varios marineros italianos. Las puertas y ventanas de esta casa, al igual que sus refugiados, fueron salvados por la policía. Afortunadamente no hubo ningún linchamiento ni accidente que lamentar.
Después de haber sido capturadas todas las tripulaciones de los barcos (alrededor de 300 marineros y oficiales) fueron llevadas a distintos lugares ya que no cabían en la jefatura de la policía. Algunos marineros alemanes fueron llevados al cercano pueblo de San Esteban, donde se hospedaron en casas de familias alemanas que vivían en este pueblo.
Las tripulaciones fueron enjuiciadas. Los cargos presentados por Venezuela fueron dos principalmente: 1-Haber puesto en peligro las instalaciones del puerto; y 2-Haber violado el tratado de refugio que Venezuela había otorgado, olvidando que lo provoca su acción es la amenaza de incautación, por la presión de los norteamericanos.
Recordaría, en octubre de 1972 en declaraciones a la prensa, el comandante del Jole Fassio: Amleto Rovelli: “Los tripulantes fueron llevados a San Esteban, a pocos kilómetros de Puerto Cabello. Después vinieron los largos días del proceso a los capitanes y el enjuiciamiento de las tripulaciones que habían tenido la culpa de obedecer a sus respectivas autoridades... El 14 de agosto se produjo la primera sentencia. Los capitanes fuimos condenados a cuatro años de cárcel y los tripulantes a dos”. Por otra parte, el gobierno de Venezuela, presidido por Isaías Medina Angarita, se opuso a enviarnos al estado de Montana, en los Estados Unidos, donde lo solicitaban las autoridades americanas para ser internados en un campo de concentración. Medina Angarita indulta posteriormente a las tripulaciones italianas, mientras que los alemanes deberían seguir cumpliendo la condena.
La gran mayoría de los marineros y oficiales, vivieron el resto de sus días como ciudadanos venezolanos y adoptaron este país como el suyo. Algunos ya habían contraído matrimonio con mujeres de Puerto Cabello como el capitán de la nave italiana “Jole Fassio” el señor Amleto Rovelli quien fundó una importante compañía aduanera en La Guaira.
El capitán del “Sesostris” único barco alemán involucrado en el hecho, el señor Karl Ueding también se quedó en Venezuela y se casó.
Los barcos incendiados “Jole Fassio”, “Trottiera” y “Teresa Odero” fueron reflotados. Mas tarde todos excepto el “Teresa Odero” fueron vendidos a los americanos por 2.000.000 U$, junto a los otros tres barcos italianos que se encontraban en la bahía, el “Bacicin Padre”, el “Alabama” y el “Dentice”; el “Teresa Odero” sería adquirido por Argentina. El buque alemán Sesostris quedo tan destruido que fue imposible su reconstrucción, y por orden del presidente Isaias Medina Angarita fue desguazado, remolcado y abandonado en una isla cercana a Puerto Cabello llamada la Isla Larga, donde aun permanece hundido, siendo el paraíso de los buceadores de naufragios y una de las principales atracciones turísticas del lugar.
(1)La historia de la Guardia Nacional, se remonta al proyecto de los "Carabinieri" del Conde Caettano, en los tiempo de Juan Vicente Gómez, obligado López Contreras a poseer una fuerza de represión interna a su disposición, crea por recomendación de Rufino Blanco Fombona la Guardia Nacional a imagen y semejanza de la Guardia Nacional Española, bajo la dirección del Ministerio de Relaciones Interiores, debido a la corrupción, pero sobre todo a las intentonas lopecista en tiempo de la Junta Revolucionaria de Gobierno, la dejan exclusivamente al cuido de las cárceles, Pérez Jiménez reduce a un más sus funciones dado el entramado mafiosos de José Oviedo Martínez y Alejandro Sánchez, (la razón de Marcos Pérez Jiménez es porque ellos negocian con el General José Vargas la ocupación del territorio de Perija y el Alto Arauca. El Laudo de 1941 solo vino a ratificar la ocupación del territorio) (1). La historia combativa de la Guardia Nacional, fue formada para combatir al Ejército si se llegaba alzar, a ser desmantelados los Chácharos de Gómez, que cumplían esa misión, su papel es bastante triste, en 1940 aborda la flota mercante alemana fondeada en Puerto Cabello, logrando los marinos alemanes fugarse y hundir sus barco, obligando el gobierno de López Contreras a encarcelar a los marinos mercantes, dado que en 1941 abandonó y negoció los puestos fronterizos con los colombianos, se perdió el Alto Arauca, Perijá y Cúcuta, legitimado en el acuerdo de 1941; en 1943 dado su incompetencia el avistamiento de los submarinos U boots, obligó al Almirantazgo a evacuar sus bases en la Guyana Esequiba, perdiendo lo que hoy se conoce como Territorio en Reclamación. No soportaron una ráfaga de Tanques Stuart en el sitio a Valencia, perdiéndose el gobierno de Medina; en los tiempo de la Guerrilla evitaron enfrentarse a la subversión negociando con ellos, y evitaron enfrentarlos, es famosa la historia del tren del Encanto donde 6 estudiantes de guerrilleros mataron a 5 Guardia Nacionales, olvidando que en el tren iba un pelotón completo de Guardias Nacionales armados de FAL, que se lanzaron del tren al oír los disparos; en el enfrentamiento de Cararabo se perdieron en el monte en ropa interior, apareciendo al día siguiente, a pesar de que se encontraban a 5 Kilómetros del puesto asaltado, y recientemente conoce el Territorio en Reclamación, en el alzamiento del 18 de Octubre de 1945; no resistió los estallidos de las granadas de los Sherman del Ejército, obligando a Medina a rendirse, dada su huida precipitada huyeron ante una estampida de colombianos enfurecidos en Puerto Contreras, por el arresto de dos pescadores.
Como se puede apreciar solo son capaces de enfrentarse a personas desarmadas, pordioseros muertos de hambres o a conductores incautos, que tiene que comprar los títulos posgrados en la Guardia Nacional del Perú dada su incompetencia, lo que los convirtió en la comidilla de la Academia Militar, al no poder graduarse de manera honesta, cosa muy común en su historia institucional.
Comentarios citados por el Agente de la Seguridad Nacional: Pascuale Linares.
(2) Esta información me fue referida por el propio Dr Rojas Contreras Presidente del Congreso Nacional durante el gobierno de López Contreras.

Por Kelder Toti
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Kelder Toti
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